El encuentro reunió a Omaira Fuentes, firmante del Acuerdo de Paz; Grace Marcela Serrato, Defensora del Pueblo Regional Arauca; Ismael Jaimes, Asesor Departamental de Paz de Arauca; y Mariela Castillo, representante del Consejo de Paz de Cravo Norte, quienes compartieron diferentes perspectivas sobre las dinámicas que atraviesan los territorios y los retos que plantea la construcción de paz en contextos donde persiste el conflicto.
La jornada contó también con la presencia de directivos, estudiantes, docentes, personal universitario y comunidad en general que participaron en la conversación.
Miradas territoriales para hablar de construcción de paz
Uno de los momentos del encuentro fue el saludo enviado por el expresidente Juan Manuel Santos, quien no pudo asistir por compromisos de agenda, pero quiso acompañar este espacio de reflexión dirigido a la comunidad universitaria. Su participación tuvo una especial relevancia por su papel como presidente de Colombia durante el proceso de negociación y la firma del Acuerdo Final de Paz de 2016.
En su mensaje, Santos hizo énfasis en la importancia de continuar fortaleciendo la comunicación como una herramienta para acercar estas discusiones a las comunidades y contribuir a una mayor comprensión de los procesos relacionados con la paz.
La experiencia de un firmante del Acuerdo de Paz permitió acercar la discusión a los procesos de reincorporación y a los retos que enfrentan quienes han buscado construir nuevos proyectos de vida en los territorios.
El diálogo permitió poner estas perspectivas en relación alrededor de una pregunta central: ¿qué desafíos plantea la construcción de paz en medio del conflicto y qué papel puede asumir la academia frente a las realidades de la Orinoquia?
Una trayectoria de trabajo por la paz desde la Sede
La conversación desarrollada durante el encuentro se suma a un trabajo que la Sede Orinoquia ha adelantado durante varios años en torno a la paz, los derechos humanos, la memoria y las dinámicas territoriales. Aunque la Universidad ha desarrollado iniciativas relacionadas con estos temas desde la extensión, la investigación y la divulgación, fue después del inicio de la implementación del Acuerdo de Paz, en 2017, cuando la Sede consolidó un espacio específico para estudiar y comprender estas realidades: el Observatorio de Frontera, Territorio y Paz.
La iniciativa surgió como un proyecto de inversión y, durante sus diferentes fases, articuló el trabajo de docentes, profesionales de apoyo, voluntarios, pasantes y estudiantes auxiliares. En una de sus etapas de mayor crecimiento llegó a vincular a más de 15 personas, fortaleciendo una apuesta académica orientada a comprender las dinámicas sociales y de conflicto presentes en la región.
Desde este espacio se abordaron temas relacionados con la implementación del Acuerdo de Paz y con el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). La Sede acompañó la elaboración y presentación de cinco informes ante esta jurisdicción, relacionados con casos y comunidades del municipio de Cravo Norte, Puerto Rondón, pueblos indígenas Hitnü y Makaguan, así como con la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra.
A la par, la Universidad impulsó iniciativas dirigidas a personas firmantes del Acuerdo de Paz a través de RedPaz UNAL, donde se desarrollaron espacios de formación que buscaban contribuir a sus procesos de reincorporación. Asimismo, se elaboró un documento de memoria histórica sobre Pore, Casanare, cuyo registro también hace parte de los archivos disponibles en la biblioteca de la Universidad.
Posteriormente, en articulación con el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), se desarrolló una iniciativa sobre las resistencias campesinas en Arauca, que incluyó la caracterización de asociaciones campesinas y un ejercicio comparativo entre municipios PDET del Cesar y Arauca.
La paz como una tarea colectiva y con los jóvenes en el centro
Para Grace Marcela Serrato, Defensora del Pueblo Regional Arauca, el encuentro fue una oportunidad para poner la paz en la agenda departamental y propiciar un diálogo entre sectores que, aunque trabajan sobre los mismos territorios y acompañan a comunidades con desafíos comunes, no siempre tienen la posibilidad de encontrarse.
“Es tan importante que aquí confluyan la academia, las comunidades, las instituciones, las organizaciones sociales y la cooperación internacional. Necesitamos compartir nuestras distintas lecturas del territorio, escucharnos y, sobre todo, construir respuestas que sean mucho más cercanas a las realidades de quienes lo habitan”, señaló.
La Defensora destacó que la construcción de paz requiere presencia territorial, generación de confianza y reconocimiento de los saberes de las comunidades, pero también que ese conocimiento pueda traducirse en acciones concretas que contribuyan a transformar sus condiciones de vida.
En su intervención, Serrato hizo especial énfasis en el papel de los jóvenes y en la responsabilidad que tienen las universidades frente a la construcción de oportunidades para las nuevas generaciones.
“La construcción de paz en la Orinoquia necesita ofrecerles posibilidades reales para construir sus proyectos de vida en el territorio. Por eso, la academia no solamente tiene la responsabilidad de formar profesionales. Las universidades pueden ser entornos seguros y protectores, espacios para el pensamiento crítico, la investigación, el diálogo y la construcción de nuevas oportunidades”.
La academia y los estudiantes, parte de la conversación
A través de preguntas y reflexiones, los estudiantes pusieron sobre la mesa inquietudes relacionadas con el conflicto, los derechos humanos y las particularidades de los territorios que integran la Orinoquia.
Para los estudiantes provenientes de Arauca, Casanare, Vichada, Guainía, Guaviare y otros territorios, estos espacios también son la posibilidad de acercarse a realidades que no necesariamente conocen de primera mano.
Así lo expresó Charith Barrera, estudiante de sexto semestre de Ingeniería Industrial de la Sede Orinoquia, quien destacó la importancia de que este tipo de conversaciones se desarrollen directamente en la Sede y cuenten con la participación de instituciones vinculadas con las realidades del territorio.
“Me parece espectacular que se abran estos espacios porque es muy claro que las personas que somos de acá conocemos un poco más del tema o sabemos cómo se lleva todo esto del conflicto, pero nosotros somos la Orinoquia, no solo somos Sede Arauca. Y aquí hay estudiantes de distintos departamentos. Hay muchas regiones que están más centrales y quizás no conocen el tema de Arauca”.
Con este conversatorio, la Universidad Nacional de Colombia – Sede Orinoquia propició un espacio de diálogo entre la comunidad universitaria y diferentes actores vinculados con las dinámicas sociales e institucionales del territorio.
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